domingo, 19 de agosto de 2018

Nadia Comaneci y el Plan Veracruzano de Desarrollo


Antes de que Nadia Comaneci deslumbrara al mundo en las Olimpiadas no eran muchas las personas que recordaban que allá por el Mar Negro en una zona del mapa muy confusa, entre otros países raros --Ucrania y Bulgaria, para no hablar de Moldavia -- existe un país llamado Rumania, y mucho menos que en ese país se habla un idioma que nada tiene que ver con los de sus vecinos, porque es pariente del italiano y el español.

La joven gimnasta no sólo captó la atención mundial para su pueblo, ese pariente lejano de los latinos, sino que además incentivó a millones de niños a ejercitarse. De pronto, se crearon escuelas y cursos de gimnasia en todo el planeta. En fin, las ventajas de contar con una "estrella" fueron muchas para el deporte, para Rumania y para el régimen de Ceaucescu, que no era ningún tonto.

El caso es que aquí en el alegre Veracruz y en nuestra universidad y las dependencias que tienen a cargo la promoción cultural al parecer no se ha captado algo tan sencillo y se ignora olímpicamente a los jóvenes talentosos en vez de aprovecharlos.

En el Plan Veracruzano de Desarrollo se establece claramente que "La atención del creciente número de jóvenes rechazados [por la Universidad Veracruzana] será una prioridad" y, en cambio, nada se dice sobre aquellos jóvenes que no sólo lograron ingresar a esa institución, sino que además ya egresaron y con notas sobresalientes.

“Que se las arreglen como puedan”, parece la política oficial. Si Nadia Comaneci hubiera nacido en Veracruz nunca hubiera llegado a las Olimpiadas y a lo sumo hubiera acabado como maestra de primaria en alguna escuela en Yecuatla. ¿Qué hubiera hecho Ceaucescu con los rechazados? Con suerte, los manda a sembrar coles...

El caso es que de cualquier modo hay una pléyade de jóvenes talentosos que estudian en la U.V. o acaban de egresar. ¿Qué se podría hacer con ellos? ¿Cómo se podrían aprovechar en el marco del PVD? ¿Responden a sus necesidades de apoyo las becas del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes o habría que restructurarlas? ¿De qué modo pueden contribuir a integrarlos el IVEC y otras dependencias como la Dirección de Actividades Culturales de la Secretaría de Educación y Cultura? ¿Qué infraestructura falta para poderlos aprovechar como detonadores del desarrollo y la difusión cultural? Si ellos son el mejor producto de la educación que se imparte en el área de artes de la Universidad Veracruzana, ¿No habría que promoverlos y apoyarlos? 


(Política, 28 de enero 2005)


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