domingo, 19 de agosto de 2018

La Biblioteca del Universitario: otro desbarajuste


De acuerdo con las notas de prensa que he leído, la Colección Biblioteca del Universitario se debe a una idea del rector Raúl Arias Lovillo y su asesor Jorge Medina Viedas en 2006, pero luego se involucró a Pitol. Sin embargo, la selección de las obras que la integran no me parece que haya sido hecha completamente por el escritor, aunque incluye algunos de sus títulos predilectos. No es claro por qué obras como Los parientes ricos, de Rafael Delgado, y El hombre de la situación de Manuel Payno o Baile y cochino de Tomás Cuéllar aparecen junto a clásicos como Cumbres borrascosas y las Novelas ejemplares, de Cervantes, por lo que la colección resulta muy dispareja. No se escogieron además las obras más apropiadas para iniciar a los estudiantes en la literatura, salvo en algunos casos como el de El Dr. Jekyll y Mr. Hyde, de Stevenson o Bola de Sebo y otros cuentos de Maupassant. Todo parece indicar que algunos profesores e investigadores que circulan alrededor de Pitol maniobraron para que se incluyeran obras que han estudiado, como en el caso de Esther Hernández Palacios, de quien la UNAM publicó una antología de las crónicas de Tablada. Los libros incluyen, por cierto, un prólogo que en el caso de Tirano Banderas, de Ramón del Valle-Inclán y Emilio de Rousseau, se le encargó a Juan Villoro, cuyos escritos no me parecen muy afines a esas obras. La mayoría, sin embargo, se repartieron entre investigadores y profesores relacionados con el Premio Cervantes, como Rodolfo Mendoza, que tiene por cierto a cargo la colección Sergio Pitol, traductor, a quien se le encargaron Bartleby el escribiente y otros cuentos, de Melville, y Cumbres borrascosas., de Emily Brontë. El Maestro José Luis Martínez Suárez, ex director de la Facultad de Letras y ahora Coordinador del Area de Humanidades, aparece como autor del prólogo de Cuatro novelas ejemplares, de Miguel Cervantes, y El retorno de Casanova, Arthur Schnitzler, el Dr. Manuel Sol Tlachi no sólo prologó Visión de Anáhuac y otros textos, de Alfonso Reyes, sino también El hombre de la situación, de Manuel Payno, una de sus obras predilectas. Mario Muñoz se las arregló para que se incluyera en la colección su Antología del cuento mexicano de la segunda mitad del siglo XX , y posteriormente se incluyó otra antología, ahora de los Contemporáneos. La colección está integrada por obras literarias, pero perdió por completo la compostura cuando se incluyó El origen de las especies, de Charles Darwin, para que la prologara el Secretario académico, Porfirio Castillo. La selección, en fin, no se le puede achacar a Sergio Pitol, porque otras personas metieron su cuchara, y el resultado es un desbarajuste.
Por otra parte, se eligieron obviamente obras cuya publicación no implicaba problemas relacionados con los derechos de autor, pero de cualquier modo resulta injustificable que sólo se incluyeran títulos de autores mexicanos y se dejara fuera a los otros escritores hispanoamericanos. A pesar de todo esto, no era mala la idea de publicar algunos libros con un tiraje de 17 mil ejemplares, de los que la mayoría se entregaron de manera gratuita a los estudiantes de nuevo ingreso y sólo 2 mil se comercializaron a precios reducidos.

Habría que relanzarla, creo yo, pero con obras diferentes, y sin prólogos. 

(La jornada veracruz, 28 de  agosto 2013).


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