domingo, 19 de agosto de 2018

Junio musical

No hay duda de que la idea de dedicar el festival Junio musical a Francia era excelente, pero si Ud. esperaba una fiesta y celebración de la cultura y en especial de la música francesa, seguramente no estará muy complacido.

Anne Queffélec, por ejemplo, iba a interpretar el Concierto en Sol mayor de Ravel pero sólo ofreció un recital durante el cual nos dio una excelente interpretación de la sonata n° 14 de Beethoven, conocida como “Claro de luna”, una de las más descorridas del compositor alemán, a quien dedicó más de la mitad del recital, y sólo unas probaditas” de Debussy, Satie y Ravel, prácticamente las mismas obras que interpretará en otro recital programado en Francia.

No sé muy bien por qué se canceló el concierto, pues hay quienes lo atribuyen a un accidente automovilístico del Maestro Prieto y quienes señalan que la preparación de Turangalila ya es bastante trabajo para la orquesta y que no podían con todo, aunque el Concierto de Ravel se tocó hace poco.

Por eso, hasta el momento lo mejor ha sido en mi opinión la joven violinista Deborah Nemtanu, muy jovial y desenvuelta, quien es hija del concertino de la orquesta de Burdeos y estudia violín desde que tenía 4 años (Nació en 1983). Acompañada por el pianista François Pinel, el martes pasado en la Sala Chica interpretó una donata de Brahms, otra de Beethoven y la Debussy.

Al día siguiente interpretó el concierto de Mendelsohn con la Sinfónica Juvenil, dirigida por Benjamín Levy, francés, de 24 años; el público la aplaudió a rabiar y la mayor parte del público abandonó sala después del intermedio, como si después de oírla ya nada importara. Y es que más allá de sus innegables cualidades musicales, esta joven, radiante de frescura, tiene mucho carisma. Ojalá regrese pronto a tierras veracruzanas.




Por suerte,el violinista ruso Nune Poghosyan, que reside en nuestro país desde hace unos años y enseña en el Instituto Superior de Música del estado de Veracruz ofreció un recital, el pasado lunes en la Sala Chica, acompañado por una pianista armenia, e interpretó la donata para violín y piano de Ravel, cuya segunda parte es un blues, así como otras obras de Saint-Saenz y Debussy.

Hubiera dio estupendo escuchar la Tzigane de Ravel o un concierto con el que ofreció la orquesta Pasdeloup el pasado 2 de abril en el Teatro Mogador de París y en que interpretó el Bolero y la versión para orquesta de la Tzigane de Ravel, la Havanaise y el Rondo capriccioso de Saint-Saens, para no hablar de obras como la Rapsodia española de Ravel, el poema para violín de Chausson o España de Chabrier.

Hay que esperar el viernes para escuchar a la OSX dirigida por Prieto interpretar Turangalila de Messiaen con un teclado para ondas Martenot manejado por Valery Hartmann y con Roger Muraro al piano.


(Política, 24 de junio 2005).

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