miércoles, 19 de junio de 2019

Reanimación cultural




Desde que el Hay Festival se trasladó a Querétaro, Xalapa está muy apagada culturalmente, y hay que hacer algo, pero la Universidad Veracruzana es un hoyo negro –en el último ranking aparece en el 17° lugar del país, y va para abajo, pues la rectora cree que le pagan para bloquear a los investigadores y artistas y no para apoyarlos y alentarlos.
En Morelia se celebra desde hace unos 30 años el Festival "Miguel Bernal Jiménez", como un homenaje a ese compositor; en Zacatecas se realiza un festival para recordar a Manuel M. Ponce y otro por Candelario Huízar, y en Durango también hay 2, uno en memoria de Silvestre Revueltas y otro de Ricardo Castro. Además, el Conaculta se gastó 9 millones en el centenario de Moncayo, y Jalisco también le rindió un merecido homenaje a Blas Galindo. Sin embargo, en Veracruz se ha olvidado a Mario Ruiz Armengol y a Eduardo Hernández Moncada, que son los principales compositores de música de concierto nacidos en estas tierras.
Cuando estaba a cargo de la Coordinación Nacional de Música, Gustavo Rivero Weber trató de que los concertistas del INBA se presentaran en Xalapa y Veracruz, de acuerdo con Carlos Miguel Prieto, pero el proyecto no tuvo éxito, por falta de infraestructura.
El pianista polaco Pietr Poleczni hizo un berrinche al ver que en el Teatro Clavijero sólo había un piano de media cola y no era un Steinway.
Todo ha cambiado desde entonces, pues el Teatro Llave de Orizaba se restauró hace unos 5 años con apoyo del PAICE (Programa de apoyo a la infraestructura cultural de los estados) y ahora tiene un Steinway modelo "Boston"; además, se construyó el Foro Boca y también se le dotó de un piano de esa marca, y se acaba de renovar el Teatro Clavijero, al que Fidel Herrera le compró un Steinway; además, en el sexenio de Alemán se construyó el edificio del Instituto Superior de Música del Estado de Veracruz en cuyo auditorio también se instaló un Steinway, y el entonces gobernador donó el que perteneció y tocaba su mamá; la UV cuenta con la Sala Tlaqná, a donde se trasladó el Steinway que tenía en la Sala Grande del Teatro del Estado, ahora llamada "Emilio Carballido". El Teatro del Estado conserva el Bösendorfer y en la Sala Chica un Steinway, reparado extraoficialmente. Además, la Facultad de Música tiene otro.
Ya no falta infraestructura, falta imaginación y voluntad.
Para empezar, se puede organizar un ciclo de recitales como homenaje a Esperanza Cruz, una pianista originaria de Orizaba que, becada por el gobierno del estado, estudió en el Conservatorio Nacional con Manuel M. Ponce y luego en Francia con Isidor Philip y Alfred Cortot; además, estudió en Berlín con Egon Petri y Alexander Borowski. De vuelta en México, se casó con Vasconcelos, y su hijo ahora es senador.
El año pasado el ayuntamiento de Orizaba gastó un millón de pesos para convertir a esa ciudad en sucursal del Festival Internacional Cervantino, cuando podría tener su propio festival, asociándose con los ayuntamientos de Veracruz, Boca del Río, la Universidad Veracruzana y el Ivec, para no hablar del ayuntamiento de Xalapa, que no tiene la infraestructura de los otros, pero no carece de recursos.
Cuando se celebró el Festival Pablo Casals, en Xalapa sólo había un piano Steinway de media cola, que era el que cargaba Juanote del Colegio Preparatorio al Cine Lerdo, y que se quedó abandonado en ese recinto.
Ese piano, por cierto, que data de los años 40 se debería mandar a restaurar y aprovechar, como el de la Fundación Harp Helú, en Oaxaca, fabricado a principios del siglo XX y restaurado recientemente.
En fin, urge hacer algo para que la otrora "Atenas Veracruzana" brille nuevamente y toda la región se ilumine.
Vamos a ver a quién nombra Sarita en Difusión Cultural, pero además es necesario que se pongan las pilas en la Coordinación Nacional de Música para hacer convenios con los ayuntamientos que podrían pagar algunos gastos.
La Jornada. enero 28, 2019

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