jueves, 5 de diciembre de 2019

La Casa de México, abandonada

Durante septiembre y la primera quincena de octubre 2015 estuve en París, donde me alojé como investigador en la Cité Universitaire, y al revisar la cartelera o agenda cultural llamada CiteScope, me pude dar cuenta que lamentablemente no se estaba realizando ninguna difusión cultural en la Casa de México.
Las residencias de la Cité Universitaire organizan de manera regular conciertos, exposiciones, debates y conferencias, entre otras actividades culturales, y según pude ver en el CiteScope, la Casa de Argentina anunció cuatro conciertos nada más en septiembre, entre ellos, uno de charango y otro en el que dos pianistas interpretaron obras del repertorio internacional y de algunos compositores de su país; además, hubo dos conferencias y se presentó un documental sobre una exploradora argentina que llegó al Polo Sur. También se anunciaron conciertos en las casas de Noruega, Suecia y los Estados Unidos.
En octubre, las actividades estuvieron relacionadas con un festival de jazz y hubo conciertos en la Fondation des États Unis e incluso en las casas de Túnez y Marruecos, para no hablar de la de Mónaco y otras residencias ya mencionadas, y en noviembre, se anunciaron tres conciertos en la Casa de Alemania y tres en la de Argentina, dos en las de Noruega, Suiza, Suecia y los Estados Unidos y uno en la de Túnez.
Desafortunadamente, en la Casa de México no se anunció ningún concierto en esos tres meses; únicamente apareció la invitación a ver la ofrenda y altar de muertos, así como la exposición de Les livres insolites de "la Cartonera", una editorial artesanal de Cuernavaca, pero esto a iniciativa del Centre d’ Études Mexicaines UNAM /France.
Por lo general, se anuncian unos 20 conciertos cada mes, y en enero, cuatro se realizaron en la Casa de Italia, tres en la de Argentina y tres en la de Alemania, dos en la de Estados Unidos y dos en la del Asia sudoriental; los otros seis tuvieron lugar en las casas de Túnez, Suecia, España, Japón, Noruega y la Fondation Biermans-Lapôtre (Luxemburgo).
En febrero también se anunciaron 20 conciertos, seis de los cuales se realizaron en la Casa de Argentina, tres en la de Alemania y tres en la de los Estados Unidos, el resto en las de Asia sudoriental, Japón, Túnez, Cambodia, España, Suiza y Suecia. En marzo, se anunciaron tres en la Casa de Brasil, dos en las de Argentina, Estados Unidos Alemania y la Biermans-Lapôtre; el resto en las de Asia sudoriental, Túnez, Cambodia, España, Suiza y Suecia, Canadá y la Fondation Abreu de Grancher, así como en la Casa de México, donde al fin alguien se colocó las pilas.
La Cité Universitaire es un punto estratégico para la difusión de nuestra cultura debido a que ahí se alojan unos 12 mil estudiantes de 140 nacionalidades.
Urge relanzar la difusión cultural en la Casa de México, aprovechando el Programa anual de proyectos culturales de la Cámara de diputados, pero el plazo para inscribir un proyecto y pedir fondos vence a fin de mes, así que habrá que hacerlo el año entrante.
Mi hija, Flora, se alojó durante tres años en la residencia que lleva el nombre del fundador de la Cité Universitaire, la Fondation Deutsch de la Meurthe, donde estuvo a cargo de las actividades culturales del comité de residentes y organizó varios recitales con sus amigos.
Hay que hacer algo parecido, para empezar, e invitar a tocar a algunos antiguos residentes, como Olivia Abreu, una flautista que vive en
Estrasburgo, Angélica Retana que enseña como clarinetista en el conservatorio en Versalles y hace poco se presentó con un grupo en la Casa de Alemania, y otros músicos mexicanos que residen en Europa, como la pianista Claudia Corona.
Se le puede pedir apoyo al director de Relaciones Internacionales de la Secretaría de Cultura, embajador José Luis Martínez, para cubrir los gastos de traslado de otros artistas que residen en México, como el pianista Alfredo Isaac Aguilar, que es una antiguo residente de la Casa de México y forma parte de los concertistas del INBA, y a otros integrantes de ese grupo, sobre todo a los más jóvenes como Santiago Piñeirua y Carlos Salmerón, pues no habría que pagarle honorarios.
El Conaculta, es decir, la nueva Secretaría de Cultura, envía escritores al Salon du Livre en París y habría que pedirles que, de paso, den alguna conferencia en la Casa de México.
Lo que hace falta es alguien que se ocupe de las actividades culturales en la Casa de México, pues el puesto de agregado cultural en la embajada se suprimió cuando Jaime Moreno Villareal volvió a México, y sus funciones las absorbió la directora del Instituto Mexicano de Cultura, pero el año pasado ese puesto también quedó vacante, y otra funcionaria de la embajada quedó a cargo.
Y así están las cosas.

La Jornada Verácruz, 29 de marzo 2016




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